domingo, 24 de agosto de 2008

La ausencia perjudica seriamente a la salud

Hay días que aunque te estés convirtiendo en una psicópata de la salud, te encuentras mal. La cabeza te da vueltas. Tú le das vueltas a la cabeza. Piensas y piensas, y estás encerrada en casa estudiando una cosa que ya no tiene gracia, y echas de menos a esa persona que hace que tus días sean especiales, y no entiendes por qué está en tu vida, y desconfías, y piensas que lo más probable es que se dé cuenta pronto de que se ha equivocado y te deje plantada cualquier día.

Hay días que me harto de ser sana, buena, paciente y comprensiva. Así que he decidido que cuando acabe este maldito trabajo que tengo entre manos me voy a correr una juerga de escándalo, voy a romper las calles de la ciudad y voy a darme al vicio, la perdición y el desenfreno. Porque el tabaco, la bebida y la fiesta acaban con tu vida lentamente.

Pero ayudan a olvidar.

Y a mí lo que me pone enferma es tu ausencia.

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